CD Tenerife 1 - 0 Real Zaragoza | Crónica
Otro viaje vacío ¿Sabe el zaragocismo a qué sabe la victoria? ¿Conoce esta maltrecha afición lo que significa vencer y convencer?...
Otro viaje vacío ¿Sabe el zaragocismo a qué sabe la victoria? ¿Conoce esta maltrecha afición lo que significa vencer y convencer?...
Al final de este viaje Se acabó. Cayó el telón de miseria de una obra putrefacta en la que los actores han estado a la altura de ...
Seremos felices un día Estoy seguro de que mis lectores entenderán que esta crónica esté tan vacía como el partido que ayer no di...
No, no la merecéis La grada estalló. Cuando Embarba empaló un remate seco y curvo que dio con el balón en la red de un estupefact...
Lento pero llega Ayer hice algo que no he vivido en los últimos diez años: vi el partido que jugó el Real Zaragoza en diferido, c...
La salvación, tacita a tacita Otra vez el folio en blanco. Otra vez el endiablado desafío de construir un relato cuyos protagonis...
Asoma el abismo El Real Zaragoza fue ayer un equipo de torpe aliño indumentario. Un equipo al que se le cae sobre el babero el lí...
La delgada línea azul Pocas veces el zaragocismo ha podido sentir el vacío de una forma tan radical como ayer en la Basílica. Del...
Queda limpio el camino El terreno de juego de Anduva es más grande que el de la Romareda y Miranda es un pueblo enamorado de su c...
Ángel de oro Gran noche. Flotaba en el ambiente una inquietante sensación de abismo contenido y en ese contexto afrontó el Real Z...
Punto de plástico La capacidad que tiene el Real Zaragoza para desandar caminos es extraordinaria. Y preocupante. En la tard...
Si poco es suficiente La Basílica es sabia. Su césped ha acogido el brillo de centenares de jugadores mágicos. Cada uno de ellos ...